lunes, 24 de octubre de 2016

MIS SENTIMIENTOS SOBRE TU FELICIDAD


Fue un día normal como cualquier otro, ni siquiera recuerdo bien la fecha. Una imagen apareció en mi computadora y vi a una persona de lo más hermosa, ojos grandes y divinos, mirada seria y confusa, difícil de entender, pero fácil de querer.

Pasaron años y no sabía quién eras, aun así estabas presente. Sin pensarlo ni planearlo, un día sin pensarlo ni planearlo te vi a lo lejos, sentada, mirando a tu alrededor con una bebida en la mano y tus amigas a un lado, cómo podría olvidarlo.

Pasaron mil pensamientos en mi cabeza: ¿Es ella? ¿Le podré hablar? ¿Podré conocerla? ¿Qué le digo? ¿Cómo lo hago?

Las respuestas nunca llegaron, pero si el animo, camine hacia ti, nervioso y emocionado, te salude. Un sueño era conocerte y lo había logrado, comenzamos a hablar y más que asombrado quede. Antes podría jurar que eras de otra manera, que serías como las demás, pero no contaba con esa gran personalidad, serias la persona en la que más confiara.

Cada día que hablabas me sorprendía más, como si fuera un niño que descubre el mundo. Cuando mi ilusión creció, tuve que detenerla, ya que tu corazón estaba cerrado. Tal vez lo lastimaron, tal vez jugaron con el, pero lo que era seguro es que había muros inquebrantables alrededor. 

No más relaciones, no mas complicaciones decías y era lo justo, cuando menos lo esperaras derribarías esos muros para construir una puerta con contraseña. Una contraseña difícil de obtener pero que vale más que un millón de diamantes.

Cierto, el tiempo paso y una amistad surgió. El sentimiento sólo se había disfrazado, pero no olvidado. Algo se escuchó, lamentablemente no escuche a tiempo, era el derrumbe de esos muros. Comenzaba la construcción de la puerta, alguien ya la estaba tocando antes de siquiera edificarse, claro, no era yo. 

Me di cuenta y mis sentimientos ya eran enormes y sinceros, pero tus dudas siguen existiendo. Me pides ayuda y yo te la doy pues antepuse tu felicidad sobre mis sentimientos. Pero, ¿Qué es eso que escuché y sentí? ¡ah! claro... fue mi razón, diciéndome: "tu quieres su felicidad, tu puedes dársela".

Eso escuché pero no se si sea lo correcto, solo habrá una manera de conocerlo... Anímate corre el riesgo, conoce y esfuérzate por lo que más quieres pues sabes que tu cariño es sincero. Soy fuerte y reconozco continuar con una amistad, pero no quiero perder la oportunidad de algún día poderte amar.

Ahora es tu decisión, mis sentimientos están en la mesa. No quiero reconocer el miedo que tengo pero si he de reconocer lo mucho que te quiero, es por eso que a pesar de toda posibilidad, lo más importante para mi siempre será tu felicidad.  


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